Esporas – Manuela Echeverri

«En la presente investigación denominada Esporas, retomo uno de los lenguajes angulares del arte plástico: el dibujo. A través de él, busco ofrecer un testimonio visual, una suerte de mapeo demográfico que revela, por medio de la presencia infantil, la riqueza y la diversidad del territorio colombiano; enfocándome particularmente en lugares como Cartagena, Necoclí, Amazonas y Tumaco. Estos retratos, colmados de miradas infantiles, reflejan, desde el punto de vista más diáfano, la sencillez de la vida, resaltando la alegría y la pervivencia de la esperanza pese a la adversidad. Al mismo tiempo, transmiten una profundidad emotiva que resuena más allá de la misma imagen, que a cada trazo persigue contar una historia tácita que explora la conexión íntima entre quienes son retratados y su entorno. En estas piezas los niños se convierten en narradores visuales de sus experiencias, que, enmarcadas en su propio espectro cultural, ofrecen una ventana a universos que tradicionalmente permanecen al margen de la historiografía tradicional»

Manuela Echeverri es una artista colombiana nacida en Pereira en 1990. Si bien, su propuesta actual se concentra en el dibujo, también se hace acompañar de objetos en forma de corazón. En tres de estos el público puede participar escribiendo mensajes y opiniones. En un cuarto elaborado en metal y con dibujos perforados que recrean nervaduras de hojas pretende simbolizar al ser sintiente, pensante y viviente. Igualmente, su obra incluye grabaciones con sus reflexiones de los lugares que visitó y donde pudo capturar las imágenes fotográficas para sus dibujos: Cartagena, Necoclí, Tumaco y varios sitios en la selva y el río Amazonas. Aunque las piezas tridimensionales y sonoras hacen parte coyuntural de la muestra, son los dibujos de corte hiperrealista o fotorrealistas los que constituyen el fuerte de la exhibición y donde es evidente la destreza técnica y el oficio, además del deseo de mostrar la diversidad, la inclusión y el pluralismo.

La propuesta del corazón metálico es una escultura que está diseñada para ser recorrida, al hacerlo los distintos calados inevitablemente producen una interferencia óptica. Las hojas reales y disecadas de donde partió la idea del diseño de la pieza también se exponen cercanas, fijadas en un muro. Para la artista esta pieza “nos habla de una interconexión metafórica que aúna los individuos a través del corazón que los hace iguales”. Ese gran órgano metálico y las hojas que lo acompañan están ubicados en el interior de la sala, espacio que comparte con los dibujos. Esta propuesta se complementa con las tres piezas también en forma de corazón que se ofrecen como trabajos participativos. Estos volúmenes se titulan ConRazón y están dispuestos en la intemperie a fin de salir al encuentro con el público. Se invita a este a participar mediante reflexiones y frases que se pueden escribir en su superficie. La participación del espectador completa así el trabajo y le da una nueva intención a la obra. La obra de Manuela Echeverri desea así contribuir a la producción del arte que sigue creyendo y apostando por el dibujo y el objeto como prácticas defendibles y portadoras de significado y significante.

Manuela Echeverri exhibe individualmente desde 2014 y participa en exposiciones colectivas desde el 2017. Vive y trabaja en Cartagena de Indias.

Miguel González
Curador y crítico de arte.

 

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